BLOQUE II. Tema III. teoría

 

BLOQUE II. Tema III

POBLACIÓN

Introducción:             

   La Demografía es la ciencia que analiza el estudio cuantitativo de las poblaciones y los cambios que éstas experimentan. La Geografía de la población analiza las relaciones entre población y espacio.

 

I.- Fuentes para el estudio de la población española:           

    Fuentes antiguas:  Son aquellas a las que se debe recurrir para el estudio de sociedades remotas en el tiempo, son básicamente los fuegos u hogares (problema de asignar 3, 4 ó 5 individuos a cada uno de ellos), registros parroquiales (nacimientos, bautizos, …) y los recuentos y censos de los siglos XVIII y primera mitad del s. XIX, muchos de ellos realizados con un carácter fiscal y por lo tanto incompletos en sus datos (destacan, todos ellos en el siglo XVIII: Vecindario de Campoflorido (se está viviendo la Guerra de Sucesión y se elabora para para una más justa distribución de las imposiciones de guerra”), Catastro de Ensenada (con Fernando VI y las ideas ilustradas, se pretenderá establecer un impuesto único y para ello era necesario conocer previamente la situación) y los Censos de Aranda, Floridablanca y Godoy)           

  1. Fuentes modernas.:  Son los que se realizan a partir de la segunda mitad del siglo XIX, y por orden de importancia son:

 –  Censo: Recuento de población de un país en un momento dado, que recopila, resume y publica (aunque los datos individuales son secretos, se pueden publicar deforma global) los datos de carácter demográfico, cultural y económico de todos los individuos de un país. Realizado con periodicidad decenal –desde 1900 hasta 1970 el 31 de Diciembre de los años acabados en 0 y desde 1981 el 1 de Abril de los años acabados en 1-. Obligatorio y realizado por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Es, sin duda, la fuente más fiable. (1)

    – Padrón municipal: Realizado por los ayuntamientos, todos tienen una información mínima común; realizado con periodicidad quinquenal –desde 1900 hasta 1970 el 31 de Diciembre de los años acabados en 0 y en 5, y desde 1981 el 1 de Abril de los años acabados en 1 y en 6-. Es un documento público dinámico, es decir: se actualizan continuamente con los cambios de residencia, nacimientos, matrimonios y defunciones. (2)

– Registro Civil: Comenzó a funcionar a finales del siglo XIX, recoge datos de nacimientos, matrimonios y defunciones.

– Estadísticas elaboradas por el INE: (polémicos en tanto en cuanto se extrapolan datos obtenidos de una muestra poblacional); de entre éstos, destaca la Encuesta de Población Activa (EPA), que se realiza desde 1964, primero con carácter anual, luego semestral, trimestral y actualmente de forma mensual. 

II. Los movimientos de la población:

             Se distinguen dos tipos de movimientos: los naturales (natalidad, mortalidad y crecimiento natural o vegetativo) y los espaciales o migratorios (emigración, inmigración y  saldo migratorio)    

 1.- Movimientos naturales:

 A) Natalidad: Se define como el número de nacimientos en una población determinada y en un momento concreto, se diferencia de la fecundidad en que ésta última, relaciona el número de nacimientos sólo con el número de mujeres en edad fértil (15-49 años) y no con el total de la población. Para analizar los datos, se trabaja con índices (en %0), entre los que destacan la Tasa bruta de Natalidad (nº de nacidos vivos en un año x 1000/ Población total) y la Tasa bruta de Fecundidad (Nº de nacidos vivos en un año x 1000/ Mujeres entre 15 y 49 años). Menor significación tiene la Tasa de Nupcialidad (nº de matrimonios en un año x 1000/ Población total). La tasa de Natalidad se mueve en torno al 10 %0 desde 1991, cifra que nos situó entre los países con tasa más baja del mundo junto a Italia y Japón, pero lo más significativo es el Índice de Reemplazo (número de hijos que corresponde a cada mujer para que haya renovación generacional, esa cifra es de 2’1 hijos por mujer), que en España llegó a ser el más bajo del mundo, con 1’2 (3). Con estos datos, se afirma que desde 1975 el comportamiento de la natalidad en España es claramente maltusiano* (5). De todas maneras, en los últimos años se viene constatando una inversión en esta tendencia, debido a las medidas gubernamentales de fomento de la natalidad (bajas por maternidad, lactancia, exenciones fiscales, pagos, etc…) (4) y sobre todo al  aumento considerable de la inmigración.

Factores:     

– demográficos: descenso de mortalidad infantil –ya no hay que tener 5 ó 6 hijos para que sobrevivan 1 ó dos- , retraso en la edad de matrimonio -30 años-, normalización del uso de anticonceptivos e interrupción del           embarazo. (5)

– socio-económicos: proceso de urbanización de la sociedad española –viviendas pequeñas, vida más cara, incorporación de la mujer al trabajo, mayor información y difusión de anticonceptivos, etc…).        

– culturales e ideológicos: secularización de la sociedad y mayor nivel de instrucción.

Distribución:             

 Aunque la caída de la natalidad y fecundidad es generalizada para toda España, hay claras diferencias entre el Norte y el Sur, así las Autonomías que están por encima de la media son: Ceuta, Melilla, Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Madrid  y Murcia, mientras que más están por debajo son Asturias, Cantabria, País

Vasco, Castilla y León, Aragón y Galicia. Un dato significativo es que zonas como Andalucía, Extremadura y Murcia, pese a la fuerte emigración de los años ’60  siguieron registrando una elevada fecundidad. (6)

B)  Mortalidad: Se define como el número de fallecimientos en una población determinada y en un momento concreto. Mientras la natalidad se utiliza para ver el índice de desarrollo, no ocurre así con la mortalidad, pues habría que mirar la mortalidad infantil. Se distingue, también entre mortalidad endógena (parto o envejecimiento) de la exógena (enfermedades infecciosas o accidentes). La mortalidad, que experimentó un marcado descenso desde 1950, en la actualidad está estancada o en ligero ascenso (envejecimiento de la población). Para analizar los datos, se trabaja con la Tasa Bruta de Mortalidad, que es igual que la de la Natalidad, pero cambiando el número de nacidos por el de fallecidos (8’4%0 en 2007). Otro dato a tener en cuenta es la esperanza de vida (media de edad de los fallecidos/nº de fallecidos) que no ha parado de crecer en España desde comienzos del siglo XX, situándose en la actualidad en torno a 83 años, eso sí, mayor en mujeres que en hombres (las causas son evidentes: prevención, avances médicos, mejor dieta, mayor higiene y niveles educativos, etc…)

Factores:     

– Principalmente las llamadas “Tres C”: cáncer, corazón y circulación –accidentes de tráfico-.   

  – Enfermedades profesionales                  

   – Distintos niveles socio-económicos                            

    Distribución:                                               

Hacia 1900 las mayores tasas de mortalidad se daban en Andalucía, las dos Castillas y Extremadura (menor nivel de desarrollo y mayor mortalidad infantil), pero en la actualidad corresponden a Asturias, Galicia, Extremadura, Castilla y León y Aragón, muy envejecidas por la fuerte emigración que sufrieron. Las tasas más bajas corresponden a Canarias, Andalucía, Murcia, Madrid, Ceuta y Melilla, con mayor población joven. No hay que olvidar, finalmente, el desequilibrio que sigue dándose entre zonas urbanas y rurales, a favor de las primeras.

C) Crecimiento natural: Se llama también crecimiento vegetativo, es el balance entre natalidad y mortalidad. La Tasa de Crecimiento Natural es pues la diferencia entre TN y TM, sus datos suelen darse en % y, obviamente, puede ser positiva, negativa y cero. Atendiendo al Crecimiento Natural, podemos distinguir distintas fases a lo largo de la Historia de España, así:

  a) Régimen demográfico antiguo: Es típico hasta el siglo XVIII y se caracterizó por una alta natalidad y una alta mortalidad (con momentos de mortalidad catastrófica: hambrunas, epidemias –peste, viruela y tifus- emigración y guerras. Lógicamente, el crecimiento natural fue escaso y en muchos momentos negativo.

b) Transición demográfica: Abarca los siglos XVIII y XIX; el primero de ellos presentó un claro avance poblacional como respuesta al descubrimiento de la vacuna de la viruela, ampliación de zonas cultivadas, generalización del consumo del maíz y la patata y política pro-natalista. El siglo XIX fue también de claro avance, si bien no desaparecieron las crisis cíclicas.

c)  Régimen demográfico moderno: Se corresponde con el siglo XX y en él caben distinguir diversas fases:         – Primer tercio del siglo: Descenso marcado de la mortalidad (sobre todo la infantil) como resultado de mejoras médicas e higiénicas, mientras el descenso de la natalidad es muy tenue. Hay que resaltar como momentos puntuales de alta mortalidad la epidemia de gripe de 1918 y la Guerra de África.

–  Guerra Civil y post-guerra (1936-1955): hundimiento de la natalidad y alta mortalidad. Coyunturas económica muy negativa y exilio político.

–   De 1955 a 1975: “Baby boom”, como resultado del ascenso de la natalidad y descenso de la mortalidad (generalización del parto en clínicas, mejoras en la dieta, política pro-natalista, etc…). El gran crecimiento vegetativo se vio aliviado con la emigración a Europa y América Latina. (8)

–  Último ¼ del siglo: Estancamiento con tendencia al crecimiento cero, como consecuencia del descenso de la natalidad (incertidumbre política y económica, escasos apoyos gubernamentales, secularización, …)(9) y ligero aumento de la mortalidad como consecuencia del envejecimiento de la población. En los últimos años, esta tendencia está cambiando, fundamentalmente por la llegada de inmigrantes y tímidas ayudas a la natalidad. (10)

Distribución: Al igual que en casos anteriores, el mayor crecimiento vegetativo corresponde al Sur: Murcia, Andalucía, Canarias, Madrid, Baleares y Comunidad Valenciana y el menor al Norte: Galicia, Asturias, Aragón y Castilla y León (11) 

       2.- Movimientos migratorios o espaciales:

                         Se definen como los desplazamientos de la población en el espacio y se distinguen: emigración (salida de efectivos de población de su lugar de origen) e inmigración (llegada de población a sus lugares de destino). El balance entre emigración e inmigración se denomina: saldo migratorio.

                         Igualmente, se distingue entre migraciones interiores y exteriores o internacionales:

A) Migraciones interiores:

                   -Migraciones estacionales o temporales: son aquellas que tienen una duración limitada  y un  carácter cíclico (son por ejemplo la de los pastores transhumantes o las vinculadas a recolección de uvas, aceitunas…)

                   -Migraciones de larga duración;  presentan, a su vez, diferentes tipos:

                                              – Éxodo rural: salida masiva de población del campo a la ciudad.

                                              – Migraciones interurbanas.

                                              – Migraciones suburbanas (de las ciudades a los espacios rurales cercanos).

                   – Movimientos habituales: Realizados de forma periódica, responden al trabajo u ocio y suelen tener una duración de uno o varios días. Si están ligadas al trabajo se denominan movimientos pendulares  (o de ida y vuelta) y suelen producirse entre el centro y la periferia y viceversa; los ligados al ocio, suelen ser de fines de semana o turísticos.

Evolución histórica:

      – Desde el siglo XVI en nuestro país se constata el trasvase de población desde el centro a la periferia, siendo especialmente intenso desde finales del s. XIX (sobre todo, en la segunda mitad del siglo XX):

         – Desde finales del siglo XIX hasta 1960: éxodo rural por la industrialización de Cataluña, Madrid y País Vasco, además del desarrollo de los ferrocarriles, dificultad para la emigración al exterior (Guerras mundiales), obras públicas impulsadas por Primo de Rivera, excedentes de mano de obra en el campo por filoxera, mecanización de zonas cerealísticas y desequilibrio económico en general entre zonas rurales y urbanas. Hay que destacar que este fenómeno se frenó en los años 30 y 40 debido a la crisis de 1929, la Guerra Civil y a la posguerra.

         – De 1960 a 1975: éxodo rural masivo y desarrollo de las áreas metropolitanas (1964 fue el año más espectacular, con cerca de medio millón de emigrantes). Las zonas más afectadas fueron las de gran dependencia agraria y gran crecimiento vegetativo: Extremadura, Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha. En principio, tenían un carácter definitivo y los destinos solían ser la capital de provincia y/o Madrid; Barcelona, Bilbao, Valencia y Zaragoza. Pronto, el desarrollo del turismo y su necesidad de mano de obra orientó la emigración hacia los litorales catalán, valenciano, balear y malagueño. (12)

        – De 1975 a 1985: Con la crisis económica de 1973, se frenó el éxodo rural -dándose incluso el caso de una clara corriente de retornos- y aumentó el número de migraciones interurbanas. Así, Cataluña y País Vasco pasan a tener saldos migratorios negativos, mientras que Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana y Murcia son las de  saldos positivos; incluso cambian las características del emigrante: antes solteros del sector primario al secundario, en estos años casados al sector terciario.

        – Desde 1986: retorno de jubilados y prejubilados, personas de categoría profesional cualificada a zonas económicamente avanzadas y sobre todo, la migración suburbana pendular: aparición de ciudades-dormitorio, desarrollo de líneas ferroviarias de cercanías, etc…

Consecuencias de la movilidad espacial:

– En el plano demográfico: envejecimiento de áreas rurales.

– En el plano económico: descenso de productividad en zonas rurales; problemas de vivienda, de tráfico… en las zonas urbanas.

– En el plano ecológico: zonas abandonadas en áreas rurales y contaminación, problemas de abastecimiento y deterioro en casco histórico de las ciudades.

– En el plano sociológico: desarraigo.

  B) Migraciones externas o internacionales:

              Pueden ser temporales, duraderas o definitivas.

              Evidentemente, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, la emigración a la américa colonial fue importantísima, aunque imposible de cuantificar, pero es a partir de 1850 cuando ya se puede estudiar de una manera más detallada.

          – De 1850 a 1930:

            A) Emigración a América: Superados los desencuentros tras las guerras de independencia de las colonias españolas, el último cuarto del siglo XIX se caracterizó por fuertes emigraciones hacia Argentina, Cuba, Brasil y México, procedente sobre todo de Galicia, Asturias y Canarias (por su situación económica y propiedad minifundística). Fue una emigración joven y masculina, y en muchas ocasiones clandestina.

            B) Emigración al Norte de África: Coincide con las mismas fechas del anterior caso, prolongándose hasta 1936. Se dirigió básicamente a Argelia y Marruecos, procedían de las zonas mediterráneas y se dedicaban a la agricultura en sus destinos.

            C) Emigración a Europa. Se dirigió sobre todo a Francia y eran fundamentalmente campesinos levantinos y catalanes.

– De 1931 a 1945: Hay que destacar los emigrantes políticos que durante la Guerra Civil salieron hacia Francia, México y la Unión Soviética.. (13)

        – De 1946 a 1960:

            A) Emigración hacia América: Se mantienen las salidas hacia Argentina, México y Brasil, pero desde 1954 -año en el que empieza a explotarse el petróleo en Venezuela, éste país se convierte en el primer receptor de inmigrantes españoles, procedentes de la cornisa cantábrica y Canarias. (14)

            B) Emigración a Europa: A finales de esta etapa comienza la salida de españoles hacia Francia y Alemania, países que para su reconstrucción necesitaban mano de obra barata. En un principio las zonas emigratorias fueron Andalucía y Extremadura.

  – De 1960 a 1986:

            A) Emigración a América: Se reduce el número de emigrantes, aunque aumenta ligeramente el número de emigrados a USA y Canadá (incluso aparece la emigración a Australia), dado que cambia el tipo de emigrante, ya no tanto campesinos como trabajadores cualificados que se desplazan con la familia . Con respecto a las zonas emisoras, se añaden Madrid y Barcelona.

             B) Emigración a Europa: muchas son las causas que condujeron a la salida masiva de emigrantes españoles hacia Europa en estoa años, tales como: gran crecimiento vegetativo, mecanización de la agricultura, facilidades para la emigración, cambio favorable de moneda…

             Se calcula que entre 1960 y 1975 salieron de España más de un millón de trabajadores con carácter definitivo (sin contar los clandestinos). (15)

            Eran jóvenes adultos, varones, sin cualificación (campesinos o albañiles), procedentes de Andalucía, Galicia, Castilla y León y Extremadura (Canarias siguió su orientación hacia Venezuela) y los destinos Alemania, Suiza y Francia. El trabajo a desarrollar solía ser construcción, siderurgia y transformación. En 1973 se frenó el proceso -crisis económica- e incluso muchos retornaron, aunque no a las zonas rurales.

          Consecuencias: remesa de divisas, alivio de tensión social, descenso del índice de desempleo, despoblamiento del mundo rural.

         – De 1987 a  la actualidad: La entrada de España en la UE en 1986 y su posterior adhesión al tratado de Maastrich (1992) ha cambiado radicalmente la situación de nuestro país. en la actualidad, la emigración al exterior se dirige fundamentalmente a los países de la UE y en menor grado a USA, Canadá o Australia, tratándose de personas de alta cualificación, tanto hombres como mujeres y procedentes de las áreas más desarrolladas. (16)

   C) Inmigración:

                  Desde el ingreso de España en la UE, nuestro país se ha convertido en un fuerte foco de inmigración, de modo que hemos pasado claramente de ser un país de emigrantes a serlo de inmigrantes. De todas formas, hemos de distinguir entre asilados, refugiados e inmigrantes económicos:

refugiado: persona que por fundados temores a ser perseguida por raza, religión, nacionalidad,  pertenencia a  determinado grupo social no puede o no quiere acogerse a la protección de tal país.

asilado: extranjero al que no se puede devolver al país en el que ha sido perseguido o sancionado, una postura política que pertenece al derecho interno. Existe un Alto Comisionado de la ONU para los refugiados y en España el derecho de asilo y refugio están reconocidos por la Constitución; mientras que el derecho de asilo implica autorización de residencia y permiso de trabajo, en el caso del refugio no es así, deben los refugiados solicitar aparte dichos derechos.

En general, se otorga el refugio a quienes tienen intención de estar en España sólo de paso y el asilo a los que tienen intención de quedarse. Es muy elevado el número de denegaciones (aumentan las solicitudes y disminuyen las concesiones), ya que en muchos casos se trata simplemente de una inmigración económica encubierta.

                         El origen de estos asilados y refugiados ha ido cambiando a lo largo de los años, mientras en el último cuarto del siglo XX eran mayoritariamente latinoamericanos y de los países del Este europeo, en los últimos años es mayor el número de africanos y asiáticos.

                      Pero, sin duda, el contingente más numeroso es de inmigrantes económicos. (17) Dado que es una situación novedosa que surgió con la democracia, la elaboración de un Reglamento que refundiese las legislaciones dispersas se publicó en 1985 (Ley de Extranjería), actualizó en el año 2000 y reformó en el 2003, aún así sigue siendo bastante polémica y sujeta a las decisiones al respecto que se van tomando en la UE (territorio Schengen)

                     Al contrario de Francia, donde el 10% de su población es de nacionalidad argelina, o de Alemania, con un claro predominio de la inmigración turca, la inmigración en España es muy variada y está dominada por la procedente de áreas culturalmente cercanas, mientras que la inmigración desde países musulmanes es reducida. En España, la mayoría de los inmigrantes provienen de Iberoamérica (el 36,21% del total de extranjeros afincados en España, (INE 2006); les siguen después los procedentes de la UE-27 (34,45%) y del Norte de África (14,83%). A gran distancia se encuentran los extranjeros provenientes de la Europa no comunitaria (4,40%), el África subsahariana (4,12%), el Extremo Oriente (2,72%), el Subcontinente indio (1,67%), América del Norte (0,66%) y Filipinas (0,48%). Del resto de Asia y de Oceanía sólo son originarios el 0,50% restante, mientras que están registrados un 0,02% de apátridas.

                      Concretando más en el origen, para el año 2007, destacaba el número de marroquíes (18) (576.000, con un crecimiento del 20% en el último quinquenio), rumanos (19) (525.000, 1.187%) y ecuatorianos (420.000, 232%).

         Por lo que respecta al sexo, aunque hay una mayoría de varones hay claras diferencias, así es muy mayoritario el número de hombres sobre mujeres en el caso de marroquíes, pero ocurre lo contrario con los latinoamericanos.

                     Casi el 60% trabaja en el sector servicios, seguido de construcción, industria y agricultura.

                Las causas de la inmigración en España son muy variadas: desarrollo económico, legislación española: educación, sanidad o regularizaciones extraordinarias, lazos con américa latina. proximidad a África, pertenencia a la UE, etc…

                     Las consecuencias: aumento de la población (N y F), afiliaciones a la Seguridad Social, otras contribuciones a las arcas del Estado, diversidad racial, cultural, religiosa y lingüística, etc… entre las negativas, hay que resaltar el rebrote del racismo y la xenofobia.

                Los principales destinos son Madrid, Cataluña, Islas Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.

                Las zonas con menos presencia de inmigrantes son: Galicia, Asturias, castilla y León y Extremadura.

            Un caso aparte son los inmigrantes procedentes de la europa occidental, que vienen a nuestro país bien a desarrollar un trabajo altamente cualificado, bien a vivir su jubilación. Entre estos europeos destacan ingleses y alemanes. (20)

III.- Crecimiento real de la población (21): 

La población española se cifraba en algo más de 46 millones de personas a uno de Enero de 2008, con un 58% de la población menor de 30 años y un 23% mayor de 45. En la actualidad, parece superado el riesgo de decrecimiento que se esperaba para el 2030, teniendo mucho que ver en ello la llegada de inmigrantes

IV.- Distribución espacial de la población: 

                La población española ronda los 46 millones de personas, con acusados contrastes entre interior-periferia y espacio urbano-rural; las causas fundamentales son económicas, históricas y naturales.

                Desde mediados del siglo XIX se produce este despoblamiento del interior hacia la periferia y de las áreas rurales hacia las zonas industriales y turísticas, intensificándose desde 1950 hasta la actualidad, con una ligera reducción en los 70 y 80 del siglo XX.

               La mejor manera de conocer la distribución de la población es a través de la densidad (D: Nº de habitantes/superficie en kms2); así, la densidad nacional actual es de 90hab/kms2, mientras que en 1900 era de 37hab/km2. (22)

               Analizando la densidad, comprobamos que el 60% de la población vive a menos de 50 kms de la costa y que salvo en el caso de la Comunidad de Madrid y la ciudad de Zaragoza, las grandes ciudades españolas están en la costa o próximas a ella. No obstante, no todas las zonas costeras están pobladas uniformemente, ni el interior despoblado uniformemente.

                A) Principales áreas de concentración de la población:

                          Hay siete zonas litorales peninsulares con densidad superior a la media nacional: La Coruña y rías bajas, el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés y Santander, País Vasco, Barcelona y su área de influencia, comunidad valenciana y Murcia, Costa del Sol malagueña y Bajo Guadalquivir. Además, están Ceuta y Melilla, Palma de Mallorca y su área de influencia y las islas de Gran Canaria y Tenerife.

                     En el interior peninsular, destacan las densidades de Madrid y su área metropolitana, Zaragoza y Valladolid.

                 B) Principales áreas de despoblación:

                            Además de las zonas de montaña, hay que destacar toda Castilla y León y Castilla-La Mancha (excepto algunas capitales de provincia), extensas áreas de Extremadura, Aragón, interior de Galicia y Alto Guadalquivir.

V.- Estructura de la población:

                Estudia a la población atendiendo a su composición por edad, sexo, actividad profesional, nivel de instrucción, etc…                              

                A) Composición por edad y sexo:

                         Según el Índice de feminidad  o sex ratio (Nº de mujeres x 100/número de hombres), en España nacen más niños que niñas (índice de Feminidad de 95′2), si bien se equilibra en la edad adulta y se invierte claramente en el grupo de ancianos; esta situación no es ni mucho menos reciente (así, por ejemplo, se vio favorecida por la Guerra Civil), aunque hay que tener en cuenta que en el ámbito rural hay mayor número de hombres que de mujeres (emigración femenina).

                         Si miramos la composición por grupos de edad, tendremos que distinguir entre población infantil (0-14 años), adultos (15-64) y ancianos, y dentro de éstos: old young (65-74) y old old (75 y más). (23). También es importante, dentro de este apartado de grupos de edad, conocer las fórmulas del Índice de dependencia: (población infantil+población anciana)x100/población total, y el Índice de envejecimiento: población ancianax100/población total.

                 B) Composición por actividad profesional.

                       Población activa es aquella que esta en edad de trabajar (16-65 años). Esta población se subdivide a su vez en dos grandes grupos: 

                              -Población activa: ocupados (trabajan) y desocupados (buscan trabajo)

                              -Población inactiva. ni trabajan ni buscan trabajo  (p. ej: escolares, pensionistas…).

                 La medición de la población activa se hace a través de la E.P.A. Desde el último cuarto del siglo XX se ha producido un descenso en la tasa de actividad (población activa x 100/población total) por la prolongación de la edad escolar obligatoria y y la anticipación de la jubilación en muchos casos. Igualmente, otro fenómeno reciente en la población española ha sido la incorporación de la mujer al mercado de trabajo (fenómeno unido a la terciarización, cambio de mentalidad y reducción de la fecundidad…), si bien, la desigualdad entre ambos sexos dentro de la población activa sigue siendo desfavorable para las mujeres, al igual que su tasa de paro, aunque su nivel de instrucción es cada vez más elevado.

              La evolución de la actividad por sectores se caracteriza por una reducción del sector primario, un estancamiento del secundario y un aumento del terciario, caracterizado éste último por su capacidad de creación de empleo, (tanto definitivo como temporal), por ser el que más mujeres cuenta entre sus efectivos y por tener una gran cantidad de trabajadores en situación irregular de economía sumergida.

             Finalmente, por lo que respecta al desempleo (Tasa de paro: Nº de parados x 100/población activa) hay que señalar que mientras en 1974 era de un 2′9%, en 1994 llegó a alcanzar un 23% (E.P.A.) y en la actualidad está en algo más de un 9%, cifras superiores a las de la U.E. Las causas principales podrían señalarse como incorporación de la generación del baby boom y de la mujer al mercado laboral, paro estacional (cosechas, hoteles, …). Los índices de paro más elevados corresponden a Andalucía, Extremadura y Asturias, en el extremo opuesto están Baleares, La Rioja, Cataluña, Navarra y Madrid. (24)

                 C) Composición por nivel de instrucción:

                      El porcentaje de analfabetos sigue siendo mayor entre las mujeres que entre los hombres, y las comunidades autónomas con mayor incidencia en este apartado son Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha; en el polo opuesto están Cantabria, Navarra, la Rioja y País Vasco. Por lo que respecta a porcentaje con personas con nivel de estudios universitarios destaca, con gran diferencia, Madrid. (25)

VI.- Problemática actual y perspectivas de futuro (26): 

               La población española ha experimentado en los últimos años profundos cambios: caída de la natalidad, fin de la emigración al exterior, retornos, país receptor de inmigración, … todo ello se manifiesta en un ligero aumento de la población total, incapaz de frenar el envejecimiento y, consecuentemente caída de la población activa en un futuro no muy lejano.

             Otros problemas son:  integración de los inmigrantes, mantener  para la población anciana los niveles de bienestar alcanzados, aumento de los impuestos, gerontocracia, despoblamiento del interior, etc…

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