BLOQUE I. Tema II

Tema II: CLIMA, HIDROGRAFÍA, VEGETACIÓN, SUELOS Y MEDIO AMBIENTE

I.- CLIMAS:

1.- Introducción:    

     A menudo, los conceptos de tiempo y clima suelen confundirse, cuando en realidad son distintos; tiempo hace referencia al estado atmosférico en un lugar y momento concreto, la ciencia que lo estudia es la meteorología; clima es la sucesión habitual de estados atmosféricos en un lugar concreto, los estudios  climatológicos se hacen tomando como referencia un período mínimo de 30 años, la ciencia que lo estudia es la climatología.

2.- Los factores de los climas españoles:

Distinguiremos entre factores geográficos y termodinámicos

A) Factores térmicos:

     a) La latitud: al estar situado nuestro país en el Hemisferio Norte entre el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico, estamos en la llamada zona templada, caracterizada por la existencia de cuatro estaciones: dos solsticios (verano e invierno) y dos equinoccios (primavera y otoño), estaciones que quedan difuminadas en el caso de Canarias por su mayor proximidad al Trópico (1).

     b) Situación: al estar la Península entre dos enormes masas de agua de características térmicas distintas, se convierte en una encrucijada de masas de aire; por su parte, las islas Canarias, además de su insularidad, tienen una notable influencia del continente africano.

     c) Continentalidad: la disposición periférica de las cordilleras peninsulares, así como la gran extensión de la Meseta, impiden la influencia marítima en el interior, frente a la insularidad de los dos archipiélagos.

     d) El relieve: además de lo indicado con anterioridad, el relieve influye en función de la altura (a mayor altura temperaturas más frías), además de favorecer escarchas y rocío (“precipitaciones ocultas”), y en función de la orientación, facilitando las lluvias orográficas en la ladera de barlovento (efecto Föehn) y contrastes entre las solanas y las umbrías (2). 

     e) La altitud: teniendo en cuenta que cada1.000 ms la temperatura desciende unos 5ºC, en el interior se alcanzan temperaturas más bajas de las que le corresponderían si estuviesen al nivel del mar

B) Factores termodinámicos o atmosféricos:

     Son mucho más decisivos que los anteriores, hacen referencia a la circulación atmosférica de las masas de aire y podemos dividirlos en función de que circulen en altura o en superficie:

     a) La circulación en altura: el Jet Stream o Corriente en Chorro (3).

         Es un flujo de vientos del Oeste que circula a más de 8.000 ms de altura y con una velocidad variable entre 150 y 600 kms/h. Se sitúa en la zona de contacto entre las masas sde aire cálido tropicales y las frías polares; si su velocidad es muy alta, su trazado es de suaves ondulaciones, pero si su velocidad disminuye, crea grandes crestas, originado alternancia de anticiclones y ciclones dinámicos. Ademas, presenta otro movimiento, en esta ocasión N-S, en función de la época del año, así en invierno se desplaza hacia el Sur y en verano hacia el Norte.

     b) La circulación en superficie: centros de acción, frentes y masas de aire.

        – Los centros de acción son las áreas de alta y baja presión. La presión atmosférica es el peso del aire, se mide con los barómetros en milibares (mb) o en mm, la presión normal es de 1.013’5 mb, siendo alta presión si se supera esta cifra o baja presión si es inferior. En los mapas meteorológicos o del tiempo se representa la presión por medio de isobaras (líneas que unen puntos de igual presión) y en dichos mapas suele aparecer la presión normal como 1.015 ó 1.016 mb.

               – Una alta presión o anticiclón equivale a tiempo estable y cielos despejados y los vientos se desplazan en el sentido de las agujas del reloj y de forma descendente, en los mapas  se representa con el símbolo + o la letra A (4).

               – Una baja presión, ciclón o borrasca equivale a tiempo nublado, suele ir acompañada de tiempo inestable y los vientos se desplazan en el sentido contrario a las agujas del reloj en sentido ascendente, en los mapas se representa con el símbolo – o la letra B (5).

              Finalmente, hay que tener en cuenta que los centros de acción pueden ser térmicos o dinámicos; los primeros se originan por un enfriamiento o calentamiento del aire como respuesta a la situación de la superficie, (p. ej. el calentamiento de la Península en verano puede originar un ciclón térmico), mientras que los dinámicos responden a las crestas del Jet Stream (6).

            Los anticiclones que afectan a España son el Anticiclón de las Azores, el del Atlántico Este y Atlántico Norte, el de Escandinavia, el europeo y el peninsular; los ciclones que afectan a España son el del Norte de África o Azores, el del Atlántico Este, el de Islandia, el del Mar del Norte, el del Golfo de Génova, el continental y el peninsular (7).

        – Los frentes son las zonas de contacto entre las masas de aire frío (anticiclones) y las cálidas (ciclones); los frentes pueden ser cálidos (se representan con medios círculos de color rojo), fríos (se representan con triángulos azules) o mixtos; estos frentes son los que originan las lluvias de frente, correspondiendo en general un frente frío a chubascos y un frente cálido a lloviznas (8). En España el frente más importante es el frente polar, que separa las masas de aire cálidas tropicales de las frías polares, como un reflejo en superficie del Jet Stream en altura (8).

     – las masas de aire son porciones con unas características concretas de humedad, presión y temperatura, a España le afectan las masas de aire procedentes de la zona ártica (A), polar (P) y tropical (T), pudiendo ser a su vez marítimas (m) o continentales (c), de modo que, p. ej., una masa de aire Tm es tropical marítima, por lo tanto cálida y húmeda (9).

3.- Los elementos del clima:

          Los elementos más importantes son temperaturas, precipitaciones (y la relación entre ambas: humedad, evaporación y aridez), presión, vientos, insolación y nubosidad.

          a) Temperatura: mide el grado de calor del aire; se mide en ºC con el termómetro. En los mapas, las líneas que unen los puntos de igual temperatura se llaman isotermas. Los factores que más influyen en ellas son la latitud, cercanía al mar, la altitud, … Por lo que respecta a las temperaturas extremas, las más altas en verano corresponden al valle del Guadalquivir, seguidas de las del valle del Guadiana; las más bajas en invierno (descontando las zonas de montaña) se dan en las dos mesetas.

         La amplitud térmica anual es la diferencia entre la temperatura media del mes más frío y la del mes más cálido; en el caso de España, la menor amplitud térmica anual corresponde a las Canarias, seguidas de las costas gallegas y cantábricas; por contra, las mayores amplitudes térmicas se dan en el interior peninsular, sobre todo en el centro y Este de la Meseta Sur y en el valle del Ebro (10). Las temperaturas medias anuales más altas corresponden a Canarias, valle del Guadalquivir y costas mediterráneas; las medias anuales más bajas a la Meseta Norte (11).

          Las heladas (situación en la que la temperatura mínima es igual o inferior a 0ºC) superan en la Meseta Norte los 80 días, mientras que es inólito en el litoral, sobre todo en el mediterráneo. Las heladas pueden ser de irradiación (situación en la que es el suelo el que enfría al aire que está en contacto con él) o de advección (llegada de una masa de aire muy frío).

         b) Las precipitaciones (agua caída, tanto en forma líquida como sólida, procedente de las nubes) se miden con el pluviómetro en mm o lts/m2. En los mapas, las líneas que unen los puntos de igual precipitación se denominan isoyetas. Los contrastes en las precipitaciones responden a altitud, orografía y circulación atmosférica general. En España, podemos distinguir entre una zona lluviosa, una de transición y una seca. La España húmeda se corresponde con Galicia, la costa cantábrica, costa mediterránea de Cádiz y Pirineos, las secas canarias, SE y valle del Ebro y las de transición son el resto (12).

          Finalmente, por lo que a las precipitaciones respecta, hay que indicar que éstas pueden ser de frente (originadas por contacto de una masa de aire frío y otra de aire húmedo y cálido, borrascas), orográfica (originadas por el relieve, efecto Föehn) y convectiva (por el calentamiento del suelo, tormentas).

          c) Humedad, niebla y calima. la humedad del aire es la cantidad de vapor de agua que contiene éste; se suele trabajar con la humedad relativa (%); presenta una gran variabilidad entre el día y la noche (siguiendo una oscilación inversa a la temperatura) y entre el invierno (menor humedad en las costas que en el interior por temperaturas más bajas) y el verano (mayor humedad en las zonas costeras).

        La niebla es la suspensión de gotas de agua en la capa inferior de la atmósfera por condensación de la humedad, limtando la visibilidad a menos de un km. Al igual que las heladas, puede ser por irradiación o por advección (éstas son propias de valles de los ríos o zonas lacustres) (13).

         La calima es similar a la niebla en cuanto a dificultar la visibilidad, pero es una bruma seca causada por partículas de polvo en suspensión; es propia del verano, con situación anticiclónica en suelo caliente y reseco (14).

         d) Evaporación, evotranspiración y aridez: la evaporación es la transformación de agua líquida en vapor de agua a temperatura ambiente. Se suele usar más para los análisis geográficos la evotranspiración, que tiene en cuenta la aportación de vapor de agua a la atmósfera procedente del suelo y de las plantas; se distingue entre la evotranspiración real, que es la que se produce y la evotranspiración potencial (ETP), que es la que se produciría  si hubiese agua suficiente. Los valores más altos de ETP corresponden a Córdoba y Murcia, y los más bajos al NO.

         La aridez es la relación entre calor y humedad en un espacio concreto. Existen varios índices para medirla, pero los más utilizados son el de Gaussen (un mes es árido si el doble de la temperatura media de ese mes es igual o superior a sus precipitaciones en mm, 2TºC>Pmm) y el de Lautensach-Meyer (un mes es árido si las precipitaciones fueron inferiores a 30mm, así habla de zonas semihúmedas si en un año tuvo de 1 a 3 meses áridos, semiárida si tuvo entre 4 y 6 meses áridos, y semiárida extremada si tuvo más de 6 meses áridos) (15).

        e) Presión atmosférica y vientos: en España predominan en invierno y en verano las altas presiones, si bien en esta última estación, por calentamiento del suelo, aparecen bajas presiones térmicas en el interior. En primavera y otoño, en general, predominan las bajas presiones por el paso de las borrascas por la Península.

         El viento es el movimiento horizontal del aire, como consecuencia de las diferencias de presión (van de las altas presiones a las bajas). toda España está expuesta a los vientos del Oeste o Poniente, por su latitud, si bien hay multitud de vientos locales, entre los que destacan los alisios en Canarias (NE), el cierzo (Aragón o Rioja) y la tramontana (Cataluña y Baleares), que son vientos del Norte, fríos, secos y violentos; las galernas (Cantábrico) son temporales con fuertes vientos del O o del NO, el terral (Málaga) viento seco y muy cálido del N; el levante y el poniente en Cádiz, etc… Otros vientos continuos son las brisas marinas y de montaña.

        f) Insolación y nubosidad: la insolación es la cantidad de radiación solar que recibe la superficie terrestre. Se mide en horas de sol. Los valores más bajos se dan en el N y en el NO y los valores más altos se dan en el Golfo de Cádiz, la España mediterránea, creciendo conforme bajamos en latitud, y Canarias.

         La nubosidad se mide en días cubiertos: En el N se supera el 40% de días cubiertos (Oviedo, el 47%), la menor nubosidad se da en la costa mediterránea, mitad oriental de la Meseta Sur, baleares y Canarias.

4.- Tipos de tiempo:

         En función de la sucesión habitual de tipos de tiempo meteorológico a lo largo de las estaciones, podemos hablar en España de tres tipos básicos de tiempo: el tiempo de invierno, el de verano y el de primavera y otoño.

         – Tiempo de invierno: el normal es de invierno frío y seco en el interior peninsular, por los anticiclones térmicos, con heladas, nieblas y escarchas. En la costa NO y O continúa el tiempo lluvioso y en las ciudades se intensifica la polución o smog.

         Si bien no se conceptúa como normal, sí aparecen todos los inviernos las olas de frío, causadas por el anticiclón de Centroeuropa o Escandinavia y un ciclón situado en el Golfo de Génova o de León; también puede darse una situación contraria, un tiempo invernal suave y seco como consecuencia del Anticiclón de las Azores (16).

         -Tiempo de verano: el habitual es seco y cálido, debido a los vientos que envía el Anticiclón de las Azores; la aparición de un ciclón térmico en el interior peninsular ocasiona esporádicas tormentas locales. Otro fenómeno típico de verano son las calimas. El NO y cornisa cantábrica presentan precipitaciones por lluvias orográficas o extremos de los frentes.

        Tiempos secundarios de verano son las olas de calor, causada por la baja presión térmica del continente africano, que envía a la Península vientos saharianos. Más extraño es que se produzca un verano fresco y húmedo, que en caso de darse responde a una posición más al sur de lo habitual del Anticiclón de las Azores (17).

         -Tiempo de primavera y otoño: el habitual es un tiempo variable, con alternancia de días nublados y lluviosos con días soleados, como respuesta al paso de las borrascas asociadas al Frente Polar, estas borrascas suelen entrar por el NO, siendo menos habituales las que lo hacen por el Golfo de Cádiz. Los tiempos secundarios pueden ser por la prolongación de la situación anticiclónica, lo que impide la penetración de las borrascas, o bien tiempo secundario de estas estaciones (sobre todo otoño) es el de la Gota Fría, situación catastrófica que se produce sobre todo en el Mediterráneo como consecuencia de vientos cálidos procedentes de África que se van cargando de humedad, al coincidir con una masa de aire muy fría en altura, desencadenan lluvias torrenciales (18).

5.- Los climas de España:

        En España encontramos una gran variedad de climas, aunque podemos agruparlos en cuatro grandes dominios climáticos: el oceánico, el mediterráneo, el canario y el de montaña.

        a) El clima oceánico:

             Se caracteriza por unas temperaturas suaves todo el año, con escasa amplitud térmica, y precipitaciones abundantes y regulares. corresponde a Galicia, cornisa cantábrica, franja sur de la Cordillera cantábrica y franja sur de los Pirineos. Aunque dentro de este tipo de clima encontramos multitud de subdivisiones, podemos resumirlas en dos grandes tipos:

                -Oceánico costero: precipitaciones en torno a 800 mm al año o más, muy repartidas a lo largo de todo el año y habitualmente lluvias suaves, no torrenciales, con máximos en invierno. Las temperaturas son suaves todo el año, con una amplitud térmica entre 9ºC y 12ºC. Lógicamente se da en todas las zonas costeras del sector antes mencionado (19).

                -Oceánico de interior: el nivel de precipitaciones es similar, pero las temperaturas invernales son más frías y las veraniegas más cálidas, por lo que la amplitud térmica es mayor, oscilando entre 12ºC y 15ºC (20)

      b) El clima mediterráneo: es el que mayor área abarca en nuestro país, presentando multitud de variantes. Sus principales características son precipitaciones escasas (siempre inferiores a los 800 mm anuales), muy irregulares y predominantes en los equinocios; por lo que respecta a las temperaturas, varían entre inviernos fríos en el interior y suaves en la costa y veranos calurosos. Principales subtipos:

            – Mediterráneo costero o marítimo: el puro, con unas precipitaciones entre 400 mm y 600 mm, sus temperaturas son suaves en invierno (10ºC) y calurosas en verano (25ºC). Lo encontramos en Baleares,la costa valenciana, Tarragona y Barcelona (21). El subtropical presenta los inviernos más suaves de la Península (ningún mes por debajo de 12ºC) y abarca desde Gibraltar hasta Adra (Almería) (22). El del Golfo de Cádiz y Gerona presenta la pecualiaridad de precipitaciones más abundantes (llegando a 600 mm o más) (23).

             – Mediterráneo continentalizado: se caracteriza por lo extremo de sus temperaturas, siendo sus precipitaciones muy similares a las de los climas mediterráneos vistos con anterioridad. dentro de este dominio climático, encontramos: mediterráneo continentalizado de la Meseta Norte, con precipitaciones en torno a los 500 mm, con los inviernos más fríos (salvo en clima de montaña), con algún mes que no supera los 3ºC y un verano caluroso, lo que origina una gran amplitud térmica (24);mediterráneo continentalizado de la Meseta Norte, muy similar al anterior, la diferencia está en que sus inviernos son menos fríos (mes más frío entre 4ºC y 6ºC) y las precipitaciones son inferiores, con una sequía en verano más acusada (25); mediterráneo del Valle del Guadalquivir o interior de Andalucíay Extremadura, caracterizado por inviernos suaves (entre 7ºC y 10ºC) y precipitaciones entre 500 y 600 mm (26).

             – Mediterráneo árido o subdesértico: como su nombre indica, su principal característica es la de no superar los 350 mm anuales, pudiendo diferenciarse entre árido cálido y árido frío; el primero de ellos lo encontramos en Almería, Murcia y Sur de Alicante y tiene unos inviernos suaves que no bajan de 10ºC (27); el çarido frío, que corresponde al valle del Ebro, tiene por contra inviernos con al menos un mes por debajo de 10ºC (28).

      c) El clima subtropical o subdesértico canario: es enormemente peculiar frente al resto de climas españoles, por su proximidad al Trópico de Cáncer, influencia del anticiclón de las Azores, alisios del NE, vientos saharianos y corriente marina fría de Canarias. Se caracteriza por unas temperaturas elevadas todo el año (no baja de 17ºC en invierno), con una temperatura media anual entre 19ºC y 21ºC, su amplitud térmica suele estar sobre unos 7ºC; las precipitaciones son muy irregulares y escasas (llueve sobre todo en invierno), no superando los 300 mm. Las islas orientales son las más secas y las occidentales las más húmedas (29).

      d) El clima de montaña: en general es frío, con algún mes con 0ºC o temperaturas negativas, y con abundantes precipitaciones, ya que se superan los 1.000 mm anuales. Naturalmente, influye la altitud, orientación, latitud, etc… (30).

II.- HIDROGRAFÍA:

1.- Introducción:    

             La hidrografía es la parte de la geografía física que trata de la descripción de las aguas del globo terrestre, tanto marítimas como continentales, aquí estudiaremos los ríos, lagos, humedales y acuíferos. Sobre la importancia del agua se hablará en el último apartado, el que hace referencia al medio ambiente.

        Los principales factores, que desarrollaremos en el apartado dedicado a los ríos, son: el clima, el relieve y la topografía, la litología, la vegetación y la acción humana.

2.- Los ríos españoles: 

      – Factores:

             a) El clima: al proceder el agua de las precipitaciones, encontraremos un claro desequilibrio  entre la españa húmeda y la seca, determinando además el caudal (cantidad de agua que lleva un río) y el régimen fluvial (variabilidad de caudal según estación del año). Se distinguen varios tipos de regímenes fluviales:

               – Régimen nival (nacen en zonas de alta montaña), presentan su máximo a finales de primavera, como consecuencia del deshielo y su mínimo en invierno. (31)

               – Régimen pluvial (el caudal sólo depende de las precipitaciones), distinguiéndose entre pluvial oceánico o atlántico con sus máximos en otoño e invierno,  y pluvial mediterráneo, con fuerte estiaje en verano y máximos en los equinoccios. (32)

               – Régimen mixto, pudiendo ser a su vez nivo pluvial (máximo caudal amitad de la primavera) y pluvionival (máximo a comienzos de primavera) (33)

          b) Relieve y topografía: la proximidad o no de las montañas al mar determina el caudal, extensión, capacidad erosiva y curso de los ríos. Determinan la cuenca hidrográfica (territorio cuyas aguas vierten a un río principal y a sus afluentes) (34) y la vertiente hidrográfica (conjunto de cuencas cuyas aguas vierten en el mismo mar), en España distinguimos tres vertientes: la cantábrica, la atlántica y la mediterránea (35); también influyen en las obras hidráulicas.

          c) La litología: en función del tipo de roca encontraremos distinto drenaje, favoreciendo las escorrentías o la infiltración., así, favorecen la escorrentía las arcillas y rocas silíceas, mientras favorecen la infiltración las rocas calizas.

         d) La vegetación: retiene la tierra y suaviza la evaporación.

         e) La acción humana: no sólo consume agua, sino que además construye pantanos, encauza ríos, etc…

   – Elementos:

                a) El caudal: se distingue entre caudal absoluto (cantidad de agua que evacúa un río en un momento determinado, se mide en m3) y relativo (relación entre el cudal medio anual y los km2 de la cuenca, se mide pues en lts/segundo/km2).

                b) La irregularidad: básicamente responde a la irregularidad estacional de las precipitaciones, pero no sólo. Los ríos más irregulares de España los encontramos en la cuenca mediterránea.

                c) Nivel erosivo.

         – Principales ríos españoles:

                a) Los ríos de la vertiente cantábrica: son cortos, regulares, caudalosos y erosivos. Los principales ríos son: Bidasoa, Nervión, Saja, Sella, Nalón, Narcea y Eo.

                b) Los ríos de la vertiente atlántica: son largos, irregulares, caudalosos -sobre todo los de la mitad Norte- y poco erosivos. Los principales ríos son: el Miño (excepcional, por recorrer zona de clima oceánico) con su afluente el Sil; el Duero, con sus sfluentes por la derecha Pisuerga y Esla, y por su izquierda Eresma y Tormes; el Tajo, con sus afluentes por la derecha Henares, Jarama, Tiétar y Alagón;el Guadiana con sus afluentes por la derecha el Záncara y el Cigüela y por la izquierda Jabalón y Zújar; el Tinto y el Odiel; el Guadalquivir con sus afluentes por la derecha Guadalimar, Bémbezar y Ribera de Huelva y por la izquierda Guadiana Menor y Genil.

              c) Vertiente mediterránea: son ríos cortos, muy irregulares, poco caudalosos y muy erosivos (la excepción es el Ebro, por nacer en Cantabria y los afluentes pireaicos). Son también muy frecuentes en esta vertiente los torrentes (cursos intermitentes, que sólo llevan agua cuando llueve) y las ramblas (cauce seco en el tramo final del río, que sólo llava agua algunos meses al año). Los principales ríos son Guadalhorce; Andarax; Almanzora; Segura con su afluente por la derecha Sangonera; Turia; Júcar; Ebro con sus afluentes por la derecha Jalón y Jiloca y por la izquierda el Noguera-Ribagorzana, Noguera-Payaresa, Cinca, Gállego y Alagón; el Llobregat; y el Ter.

        No hay ríos, propiamente dichos ni en Canarias ni en las Baleares, sólo torrentes.

3.- Lagos, lagunas y humedales:    

         Los lagos son grandes cantidades de agua que se encuentran almacenada sobre las tierras emergidas y rodeadas por ellas; una laguna es un lago de menores dimensiones y profundidad; un humedal es una extensión de terreno cubierta de aguas poco profundas -no suelen superar un metro-, que suelen desaparecer en verano. En España hay casi 2.500 lagos y lagunas, pero son en general muy pequeños y de carácter estacional; la mayoría se encuentran en zonas de alta montaña o terrenos cársticos. Muchos de los lagos españoles se han ido desecando a lo largo del siglo XX, básicamente por la acción humana.

     A la hora de estudiar los lagos, se pueden agrupar en endógenos (aquellos que han surgido por las fuerzas internas de La Tierra) y exógenos (los que responden a fuerzas erosivas, tales como hielo, viento o agua); igualmente, podemos distinguir entre lagos endorreicos (sus aguas no tienen comunicación con el mar) y exorreicos (sus aguas sí la tienen).

          A su vez, dentro de los lagos endógenos, encontramos lagos tectónicos, que son los surgidos en graben (por ejemplo, la prácticamente desecada Laguna de la Janda, en Cádiz) y lagos volcánicos, que son los que ocupan cráteres de volcanes ya extinguidos (por ejemplo las lagunas del Campo de Calatrava, en Ciudad Real).

        Dentro de los lagos exógenos, podemos ver lagos glaciares, como los que ocupan antiguos circos (por ejemplo, los ibones pirenaicos) (36) o valles glaciares obstruidos por las morrenas (por ejemplo el de Sanabria, en Zamora o La laguna Negra, en Soria); lagos cársticos (por ejemplo las lagunas de Ruidera, en Ciudad Real y Albacete); lagos eólicos (por ejemplo, los del Ampurdan, en Gerona; lagos litorales o albuferas; lagos y lagunas de origen mixto.

         Entre los humedales, destacan las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) surgidas por la falta de fuerza de las aguas para circular, los deltas del Ebro, Ter y Llobregat y las zonas de marismas del Guadalquivir.

4.- Las aguas subterráneas o acuíferos:   

          Explotadas intensamente en los últimos años, hasta 1985 las aguas subterráneas eran un bien privado, lo que ha conducido en la actualidad a su desecación, sobreexplotación, salinización y contaminación en muchos casos. La mayor parte de ellos se encuentran en las depresiones del Duero, Tajo y Guadiana.

III.- VEGETACIÓN

1.- Introducción:    

       La vegetación o flora es el conjunto de especies vegetales de un territorio. En botánica se diferencian en el planeta grandes conjuntos florísticos llamados reinos; así, España está encuadrada en el reino holártico (que se corresponde con las tierras situadas al Norte del Trópico de Cáncer). Los reinos se subdividen a su vez en regiones, correspondiendo a nuestro país las siguientes:

           – Región boreoalpina: zonas más altas de los Pirineos y Cordillera Cantábrica.

           – Región eurosiberiana: la españa de clima oceánico, Sistema Central y Sector Norte del Sistema    Ibérico. 

           -Región mediterránea: resto de la Península y Baleares.

           – Región macaronésica: Canarias.

2.- Factores:    

        Podemos hablar de factores físicos, tales como climas, relieve, litología o la posición de encrucijada de la Península o la peculiaridad de Canarias (latitud e insularidad), y de factores humanos, tales como la explotación e introducción de especies alóctonas. Cuando la vegetación se desarrolla en un estado óptimo de equilibrio sin intervención humana, hablamos de vegetación clímax o primaria, mientras que si ha habido intervención humana hablamos de vegetación secundaria.

3.- Los paisajes vegetales de España:  

A) Paisaje vegetal de la españa oceánica:

       Se corresponde con la región floral eurosiberiana y se caracteriza por:

            – Bosques: predominan los bosques caducifolios, cuyos árboles son altos, con tronco recto y liso y hojas grandes que pierden en otoño. Los árboles más significativos de este bosque son el roble(37) y el haya (38); el primero de ellos es más delicado que el haya frente al frío y el calor, a cambio es menos exigente en humedad, el aprovechamiento de su madera, unido a la lentitud de su crecimiento, ha hecho que haya desaparecido de bastantes zonas; actualmente los principales bosques de robles están en Galicia y País Vasco. El haya es exigente en humedad, no tolera bien el calor, pero sí el frío, y tiene un crecimiento rápido, su madera es utilizada para muebles y suelos; su bosques predominan en la Cordillera Cantábrica y Pirineos.

       Como bosque secundario aparecen el castaño, el avellano, el pino y el eucalipto.

            – Matorral: surge por degradación del bosque y en este paisaje vegetal oceánico encontramos dos formaciones de matorral típicas: la landa, formada por helechos, brezo, tojo y retama, en formaciones muy densas que pueden alcanzar hasta los 4 ms de altura; y las praderas, extensiones de hierbas y pastos.

B) Paisaje vegetal de la españa mediterránea:

Se corresponde con la región floral mediterránea y se caracteriza por:

            – Bosques: predominan los bosques perennifolios con árboles no muy altos, de amplia copa globosa, troncos de corteza gruesa y rugosa, hojas esclerófilas (pequeñas y duras), etc… El bosque clímax es el de encinas y alcornoques. La encina (39) resiste a la sequía y se adapta a todo tipo de suelos, por lo que está muy extendida por la Península y Baleares, destacan los bosques de Sª Morena, Extremadura y el Sistema Central (Guadarrama); por contra, el alcornoque (40) no soporta bien el frío, necesita más humedad y prefiere los suelos silíceos, predomina en las dos penillanuras meseteñas, Sª Morena, Cádiz, Málaga y Gerona. Este bosque clímax mediterráneo se ha visto muy alterado por la acción humana, así muchos de ellos se han convertido en dehesas (bosque de encinas y alcornoques aclarado para su aprovechamiento ganadero). Como bosque secundario aparecen los pinos, árboles resistentes a todo tipo de clima y suelos, con un crecimiento muy rápido y un gran aprovechamiento (madera, piñones y resina).

            – Matorral: por la degradación del bosque mediterráneo pueden aparecer tres formaciones de matorral, la maquia (41), que es muy densa, alcanza hasta 2 ms de altura y está formada por matorrales esclerófilos como la jara, el brezo y la retama; la garriga (42), con menor altura, deja calvas en el terreno y está formada por tomillo, romero y espliego; la estepa (43), resiste la sequía y surge como degradación de la garriga, son arbustos bajos que dejan al descubierto suelos pobres, las principales especies que los forman son el palmito, esparto, tomillo y espárrago.

C) Paisaje vegetal de montaña:

     Se organiza en función de la altura y en función de ella hablamos de pisos; también hay que distinguir entre la montaña alpina o pirenaica y el resto de cordilleras.

       – Los Pirineos: en el piso basal o inferior encontramos bosques de robles; en el piso subalpino (entre 1.200 y 2.400 ms) bosque de coníferas, como pinos y abetos; en el piso alpino (2.400 y 3.000 ms) praderas y plantas rupícolas (adaptadas a vivir sobre rocas) y en el piso nival (más de 3.000 ms) musgos y líquenes el período que no hay nieve.

     – Resto de cordilleras: en el piso inferior el bosque será el que le corresponda por zona climática; el piso subalpino no existe, pasándose directamente al matorral.

D) Paisaje vegetal de ribera:

     La humedad constante que proporcionan los ríos a su entorno más inmediato hace que a lo largo de los mismos surja una vegetación específica, representada por árboles tales como el álamo (44), olmo, sauce, chopo, etc…, junto a matorrales de caña o adelfas.

D) Paisaje vegetal de Canarias:

     Pertenece a la región floral macaronésica y es de una enorme riqueza, ya que une a la vegetación mediterránea otras africanas y del atlántico Sur. además cuenta con varios endemismos (especies exclusivas) y reliquias (especies desaparecidas en ottros lugares).

     Dado su relieve volcánico, encontramos una vegetación establecida por pisos:

         – Piso basal (de 0 a 500 ms de altitud): zona muy árida con matorrales canarios, tales como el cardón (45) y la tabaiba (46)

         – Piso intermedio (de 500 a 800 ms): encontramos palmeras, dragos (47) y sabinas.

         – Piso termocanario (de 800 a 1.200 ms): las nieblas perennes de los alisios dan lugar al bosque de laurisilva (48) y al fayal-brezal que es el resultado de la degradación de la laurisilva (49).

         – Piso canario (de 1.200 a 2.200 ms): bosque de coníferas, sobre todo el pino canario (50) y el cedro canario.

         – Piso supracanario (más de 2.200 ms). sólo lo encontramos en Tenerife y La Palma, sólo hay pequeñas matas endémicas, como la violeta del Teide (51).

IV.- SUELOS

1.- Introducción:  

     La edafología es la ciencia que estudia el origen evolución y características de los suelos. El suelo es la capa superficial de la corteza terrestre y está formado por elementos sólidos (minerales y materia orgánica), líquidos (agua) y gaseosos (anhídrido carbónico o C02). Los elementos minerales se dividen a su vez en no alterados o roca madre y alterados.

2.- Factores:  

         a) Roca madre: es el substrato a partir del cual se forma el suelo y determina su textura, color, permeabilidad y acidez. La acidez del suelo se mide por su pH (capacidad de liberar protones de hidrógeno), la escala de pH va de 0 a 14, así si un suelo tiene un pH menor a 7 hablamos de un suelo ácido, si es mayor de 7 hablamos de un suelo básico o alcalino, y si está en torno a 7 hablaremos de un suelo neutro.

         b) el clima: tanto las temperaturas como las precipitaciones favorecen o dificultan la actividad biológica y química; si las precipitaciones son excesivas se produce un fuerte lavado y disolución (lixiviado) y arrastre de elementos del suelo, dando paso a suelos ácidos.

        c) la topografía: la excesiva pendiente del terreno dificulta la acumulación del suelo, pues éste cae por arrastre.

        d) Los seres vivos:

            – la vegetación: a veces empobrece el suelo haciéndolo ácido (coníferas y eucaliptos) y a veces lo enriquecen, fijándolo con las raíces o aportando materia orgánica.

           – bacterias y hongos. al descomponer la materia orgánica muerta forman el humus (mantillo vegetal de color marrón oscuro o negro que se forma al mezclarse la materia orgánica descompuesta con la materia mineral del suelo).

            – animales. los insectos, lombrices y roedores favorecen la mezcla de los distintos elementos del suelo.

          – el ser humano: altera el suelo, enriqueciéndolo con abonos o empobreciéndolo por sobreexplotación.

         – el tiempo: dada la lentitud en el proceso de la formación de un suelo, es un factor determinante, así podemos hablar de suelos evolucionados y de suelos jóvenes.

3.- El perfil de un suelo:

         El perfil de un suelo es el conjunto de horizontes que lo forman y un horizonte es cada una de las capas del suelo, cada capa tiene características distintas de textura, color y caracteres químicos y biológicos. En el perfil de un suelo evolucionado encontraremos los siguientes horizontes:

              -En profundidad:

                    – Horizonte D o R: es la roca madre sin alterar.

                    – Horizonte C: roca madre meteorizada (fracturada), por lo que es aún un horizonte mineral.

          -En superficie:

                   – Horizonte A: tiene a su vez tres capas, la Ao (hojarasca) -esta capa a veces aparece como horizonte 0-, la A1 (materia orgánica en descomposición) y A2 (material lixiviado)

         – Intermedio:

                  – Horizonte B: zona donde se mezclan los aportes de la lixivación del horizonte A con los materiales procedentes del horizonte C (52).

4.- Clasificación de los suelos españoles:

        A la hora de abordar la clasificación de los suelos se puede recurrir a distintos modelos, por ejemplo atendiendo a su origen y evolución (escuela francesa) o a sus características (escuela norteamericana).

         Atendiendo a la trascendencia del factor climático en la formación de los suelos, podemos distinguir entre suelos zonales (aquellos en los que el clima es el factor determinante), azonales (suelos jóvenes aún no formados) y suelos intrazonales (zonas inundadas o con dificultades de desagüe).

     A) Suelos zonales:

        a) En zonas de clima oceánico: son muy evolucionados y lixiviados (por lo tanto ácidos), necesitan abono para su aprovechamiento agrícola:

            – Sobre roca silícea (los más ácidos):

                     . Tierra parda húmeda: predomina en Galicia y O de Asturias y León. Es apta para el cultivo si se contrarresta la acidez; en zonas de pendiente se aprovecha para pastizales.

                     . Ránker: se sitúan en zonas altas o de fuerte pendiente, por lo que son poco evolucionados, suelen contar solo con los horizontes A y D. sólo son aptos para bosques y praderas. Se localizan en las mismas zonas de la tierra parda húmeda.

       – Sobre roca caliza (menor acidez que sobre rocas silíceas)

            . Tierra parda caliza húmeda: predominan en País Vasco, Navarra y corredor intrapirenaico; es un suelo óptimo para praderas y cultivo de judías y maíz.

            . Terra fusca: se da en zonas montañosas y sobre calizas duras; con un aprovechamiento forestal, predomina en Asturias, Cantabria y País Vasco.

        b) En zonas de clima mediterráneo:

              – Sobre rocas silíceas:

                    . Tierra parda meridional: suelos ácidos, con poco humus, sueltos y por tanto muy erosionables. Se aprovecha en dehesas y pastizales y, cuando se abona, para cereales. Predomina en Sª Morena, las dos penillanuras meseteñas, Ciudad Real, Toledo y Ávila.

            – Sobre rocas silíceas:

                 . Suelo rojo mediterráneo: es un suelo apto para todo tipo de cultivos. Lo encontramos en la Meseta Sur y en Alicante.

                 . Terra rossa: sobre calizas duras, suele aflorar la roca madre; predominan los matorrales y sólo se aprovecha para cultivos marginales como el almendro y el olivo. Las encontramos en la zona de la z invertida.

          – Sobre arcillas y margas:

                  . Tierra negra o vertisuelos: son los más fértiles, los encontramos en el valle del Guadalquivir, valle del Duero, en Huesca, Navarra y Badajoz.

     En las zonas de clima árido (SE y valle del Ebro) predominan los suelos grises o serosem, muy pobre en humus y rico en caliza, no es aprovechable en secano, pero sí es muy fértil en regadío, si bien tienen el problema de fácil salinización.

     B) Suelos azonales: son suelos jóvenes y los encontramos por todo el país.

     C) Suelos intrazonales: son aquellos en los que el clima no es el factor determinante. Los principales son:

         – Suelos pardos calizos: suelos con alto contenido de carbonato cálcico, aptos para cereales y leguminosas. Ocupan la z invertida.

          – suelos aluviales: junto a las orillas de los ríos, se explotan para cultivos hortícolas.

          – suelos encharcados, arenosos, salinos, volcánicos, etc…

VI.- EL MEDIO AMBIENTE

1.- Introducción:

         Es evidente que el medio natural aporta multitud de recursos, así al analizar lo visto con anterioridad, tanto en el tema I como en este tema II, podemos recordar lo siguiente.

          – El relieve. influye en los asentamientos humanos, dado que se eligen los lugares más favorables; determina la actividad agraria, proporciona recursos minerales y energéticos; afecta a las comunicaciones; es objeto de atractivo turístico; el relieve costero no es muy propicio para la creación de puertos, pero sí es muy atractivo para el turismo en el mediterráneo.

          – El clima: determina, como el relieve, los asentamientos humanos; es fundamental para la agricultura; aporta fuentes de energía renovables; influye en las comunicaciones y, por supuesto, en el desarrollo del turismo. 

        – La vegetación: proporciona alimentos, materias primas y fuentes de energía; disminuye la contaminación atmosférica y acústica; protege al suelo; es un recurso para el ocio y el recreo.

        – Los suelos: es factor fundamental para la explotación agraria y forestal; determinó los asentamientos humanos y los materiales empleados en la casa tradicional; afecta notablemente a las infraestructuras en general.  

        – El agua: la hemos dejado para el final por la especial trascendencia que tiene en nuestro país; su aprovechamiento es más que evidente para actividades tales como el regadío, el consumo humano, pesca, navegación y actividades recreativas. El balance hídrico pone en relación los recursos que existen con el consumo que se hace de ellos; aunque en España el balance es positivo existen algunos problemas que requieren nuestra atención:

           – La disponibilidad de agua procede fundamentalmente de los ríos y, en el caso de los ríos españoles tenemos que, además de su irregularidad, las cuencas del Norte, Duero, Ebro y Tajo son excedentarias, las mediterráneas deficitarias y el resto equilibradas. No hay que olvidar que la mayor demanda se concentra más que nada en el Mediterráneo.

             – La red de presas es insuficiente y anticuada.

             – Existe aún un irresponsable derroche de agua tanto en el regadío como en el consumo humano, además de unas infraestructuras en muchas ocasiones obsoletas.

        Para hacer frente a todo ello existe una política hidráulica, cuyas principales directrices son:

             – Ley de Aguas: por ella se establece que todas las aguas superficiales y sus cauces pertenecen a la nación.

              – Planes hidrológicos de cuenca: elaborados por las comunidades autónomas (en las cuencas intracomunitarias) o por las confederaciones hidrográficas (cuencas intercomunitarias), establecen las obras necesarias en cada cuenca. Necesitan la aprobación del gobierno de la nación.

            – El Plan Hidrológico nacional: coordina los planes de las cuencas y debe seguir las directrices marcadas por la Unión Europea en este apartado. El actual está vigente desde 2005 – vino a sustituir el de 2001, muy polémico porque incluía un trasvase desde el Ebro hacia las restantes cuencas mediterráneas- y optó por potenciar las desaladoras.

             – Infraestructuras hidráulicas: para regular los ríos se han construido embalses a lo largo de todo el siglo XX, en la actualidad son pocos los que se construyen dado el fuerte impacto ecológico. Por lo que respecta a los trasvases, el más importante que está en servicio es del Tajo-Segura, si bien sigue planteándose la posibilidad de traer agua desde el Ródano, en Francia. Para regular otros recursos hidráulicos, destaca el esfuerzo de aumentar el control sobre los acuíferos y el seguir apostando por las desaladoras (somos el primer país de la UE en este apartado). Finalmente, para mejorar la calidad de las aguas, se viene realizando un importante esfuerzo en la creación de plantas potabilizadoras y, sobre todo, de plantas depuradoras de aguas residuales.

2.- Riesgos naturales:

        Podemos distinguir entre riesgos de origen geológico y de origen climático:

        – De origen geológico: Pueden proceder tanto del interior como del exterior de la corteza terrestre, entre los primeros caben destacar los terremotos y el volcanismo; entre los segundos el deslizamiento de laderas. Los seísmos amenazan sobre todo al Sureste, Cataluña, Pirineos y Suroeste (54), mientras que el riesgo de erupciones volcánicas se circunscribe a Canarias, sobre todo a La Palma, Tenerife y Lanzarote. Los movimientos de laderas son deslizamientos, propios de la españa húmeda en pendientes arcillosas, y son desprendimientos, bloques de roca que caen desde la parte superior por rotura del material.

       – De origen climático: son básicamente inundaciones y sequías. Tanto unas como otras son propias del clima mediterráneo, dada su irregularidad pluviométrica; las inundaciones alcanzan especial gravedad a finales de verano y comienzo de otoño en Cataluña, C. Valenciana, Baleares y Murcia con la aparición de la gota fría; con respecto a las sequías, hay que aclarar que sólo se considera tal si la carencia de precipitaciones supera lo habitual para esa zona.

3.- El impacto del ser humano sobre el medio:

         Los aspectos negativos de este impacto son destrucción, sobreexplotación y contaminación.

          La destrucción ha sido especialmente grave en lo relativo a la flora tanto por roturación para agricultura y ganadería, como por el incremento espectacular de la edificación y grandes infraestructuras, pero sin duda, el impacto de los incendios en nuestro país es espectacular: la inmensa mayoría de estos incendios tiene como origen la actuación humana, a veces por descuido, a veces intencionados; además, la profusión del sotobosque y las repoblaciones de pinos y eucaliptos han agravado la situación.

        La sobreexplotación del suelo, debida a la deforestación y excesivo pastoreo, ha llevado a un altísimo riesgo de desertificación o erosión extrema en gran parte de la costa mediterránea, Castilla-La Mancha y Canarias (56); por su parte, la del agua ha llevado a la desaparición prácticamente de acuíferos como los Ojos del Guadiana o la laguna de la Janda o a la salinización de muchos de ellos cercanos al mar, sobre todo los cercanos al Mediterráneo o en el SO.

        En el caso de la contaminación originada por contaminantes primarios (vertidos directamente a la atmósfera) o secundarios (resultado de reacción química de los primarios), encontramos:

                    – Contaminación atmosférica: ente la multitud de contaminantes que liberamos a la atmósfera, el más conocido es el dióxido de carbono (CO2), pero no menos trascendencia tienen el dióxido de azufre (SO2) o el cloro. Entre las principales consecuencias de dicha contaminación, destacan:

                             – Lluvia ácida: resultado de la mezcla de azufre y nitrógeno con vapor de agua, lo que origina ácido sulfúrico y ácido nítrico, enormemente perjudiciales para la vegetación (56)

                             – Agujero en la capa de ozono: debido al cloro de los CFC de aerosoloes y refrigerantes, el espesor de la capa de ozono -que actúa como filtro de las radiaciones ultravioletas del Sol- se ha reducido (en España hasta un 8%), lo que ha llevado a un aumento de cáncer de piel, problemas oculares y dificultades respiratorias.

                              – El efecto invernadero: el metano y el CO2 permiten que penetre la radiación solar, pero luego la retienen, originando un aumento de las temperaturas a nivel de la corteza terrestre, lo que deriva en cambios climaticos como aumento de inundaciones y sequías (57).

                               – Campana de polvo y humo en suspensión (smog).: propia de las grandes ciudades con los anticiclones invernales, provoca temperaturas más elevadas y dificultades respiratorias.

                               – Ruido: el tráfico, establecimientos, obras, … han convertido a España en el 2º país más ruidoso del mundo, sólo superados por Japón, lo que afecta al ser humano tanto física como psicológicamente.

        La contaminación de los suelos y de las aguas responde a la actuación en la agricultura, la industria y a los vertidos urbanos, siendo éstos últimos (RSU: residuos sólidos urbanos) los que más se han incrementado, y lo peor es que muchos de estos vertederos están totalmente incontrolados (59).

4.- La política medioambiental española:

         Ya en la Constitución se recoge el derecho que tenemos todos a disfrutar de un medio ambiente sano, tipificándose el delito ecológico. Así, el año 1996 se creó el Ministerio de Medio Ambiente, con la finalidad de protegerlo y mejorarlo, usando de una manera racional los recursos naturales y así proteger la salud de las personas. Entre sus principales actuaciones caben destacar:

        – Frente a la contaminación atmosférica: partiendo de estaciones de muestreo, se hace un seguimiento periódico del estado atmosférico. En 1991 España se adhirió al acuerdo de Ginebra, encaminado areducir la emisión de azufre; poco después hizo lo mismo en Montreal, por el que se comprometió a prohibir el uso de CFC; finalmente, por el Acuerdo de Kyoto, España se comprometió a no superar el límite fijado de emisiones de CO2. Otras medidas son el fomento del transporte público, la construcción de pantallas vegetales junto a las principales carreteras o la planificación municipal de zonas acústicamente saturadas (60).

       – Frente a la deforestación: a las campañas de concienciación hay que sumar la vigilancia disuasoria, el aumento de las multas, incremento de medios de cara a los incendios y las repoblaciones con arbolado autóctono.

        – Frente a las degradación del suelo: por un lado está el Plan de Recuperación de Suelos Contaminados, con actuaciones muy positivas en espacios industruiales en Asturias o Cartagena; por otro, con el Programa Nacional contra la Desertización se pretende coordinar todas las políticas que hacen referencia, fomento de una gestión sostenible, divulgación y concienciación, incrementando la participación pública.

        – Frente a los residuos sólidos urbanos: se concretan en las llamadas “tre erres”: reducir, recuperar y reciclar; así, al reciclado de papel, vidrio, plásticos y pilas, en los últimos años se han incorporado otros desechos tales como pilas, medicamentos, neumáticos, aceite de automóviles o escombros. Además de su reutilización habitual se está avanzando en la producción de biogas, electricidad y compost. Otro aspecto significativo es el evitar la proliferación de vertederos ilegales, el sellado de los ya existentes y la recuperación de estas zonas.

       – Frente a la sobreexplotación y contaminación de las aguas: vigilancia y control de calidad de las aguas, corrección de cauces, reforestación e integración de los ríos en su entorno urbano, regulación de las extracciones en los acuíferos y recuperación de las playas, con una mención muy especial a la Ley de Costas (1989) que establece que son de dominio público, y por lo tanto no se pueden construir viviendas y se deben demoler las construidas, los 100 metros que van desde el límite interior de la ribera del mar hacia tierra adentro (61).

5.- Los espacios naturales protegidos:

          Si bien en 1916 se aprobó la Ley de Parques Nacionales (que sólo tenía en cuenta la belleza paisajística de un lugar), hasta los años ’70 del siglo pasado no surgió una auténtica preocupación política por la flora y fauna de nuestro país, prueba de ello es el nacimiento del ICONA (instituto para la Conservación de la Naturaleza) y el desarrollo de leyes concretas encaminadas a ello; en la actualidad, las leyes determinan los criterios para establecer parques, reservas, monumentos naturales y paisajes protegidos:

         – Parques: lugares de gran valor ecológico y natural apenas transformados por la acción humana, distinguiendo entre:

                    – Parques nacionales: poseen en general bastante extensión y se protegen íntegramente su flora, fauna, aire, agua, paisaje, … por lo que está prohibido cualquier uso que pudiera alterarlo. están cogestionados por el Estado y las Comunidades Autónomas. En la actualidad existen catorce Parques Nacionales: Picos de Europa (Asturias, Cantabria y Castilla y León); Marítimo-Terreste de las Islas Atlánticas de Galicia (La Coruña y Pontevedra); Ordesa (Huesca); Aigües Tortes y Estany de San Maurici (Lérida); Cabrera (Baleares); Daimiel (Castilla-La Mancha); Cabañeros (Castilla-La Mancha); Monfragüe (Cáceres); Doñana (Andalucía); Sierra Nevada (Andalucía) y cuatro en las Canarias:  Timanfaya, Garajonay, Teide y Caldera de Taburiente (62).

               – Parques Naturales: su extensión es menor que en los parques nacionales, se permiten actividades del sector primario y el turismo rural. Los gestionan las Comunidades Autónomas. En Andalucía hay 24, así podemos citar el de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Sierra Norte de Sevilla, Grazalema o Cazorla, Segura y las Villas (63).

      -Reservas: de dimensiones más reducidas que los parques, protegen ecosistemas (conjunto de seres vivos y entorno que están en interacción) peculiares y frágiles (64).

       – Monumentos naturales y paisajes protegidos: destacan por su belleza y rareza y se compatibilizan con actividades primarias. Como ejemplo de los primeros podemos citar el Cerro del Hierro (Sevilla) o la Peña de los Enamorados (Málaga) (65) y de entre los segundos, el Corredor Verde del Guadiamar (Sevilla)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: